La cadena de custodia digital es el conjunto de procedimientos que garantiza que una evidencia electrónica llega al juicio tal y como se obtuvo. Un correo, un chat o un disco duro pueden decidir un pleito. Sin embargo, si nadie puede explicar quién los manipuló y cuándo, la otra parte tendrá argumentos para cuestionarlos. En esta guía repasamos las fases, las normas aplicables y los errores que con más frecuencia vemos en los juzgados de Sevilla.
Qué es la cadena de custodia digital
En términos sencillos, se trata de un registro documentado de la vida de la prueba. Recoge quién la identificó, cómo se copió, dónde se guardó y quién accedió a ella en cada momento. Además, incorpora mecanismos técnicos que permiten comprobar que el contenido no ha cambiado. A diferencia de un objeto físico, un archivo puede alterarse sin dejar huellas visibles. Por eso la cadena de custodia digital exige algo más que etiquetas y firmas: necesita cálculos criptográficos, copias verificables y un procedimiento reproducible por cualquier otro experto.
Por qué importa tanto en un procedimiento judicial
Cuando la parte contraria impugna una evidencia electrónica, el debate se desplaza de lo que dice el documento a cómo se obtuvo. En ese momento, una custodia débil convierte una prueba sólida en un indicio discutible. De hecho, en el ámbito penal la ruptura de la cadena puede llevar al tribunal a no valorar la evidencia. En el civil, por su parte, la consecuencia suele ser una pérdida de credibilidad que el juez aprecia según las reglas de la sana crítica. En ambos casos, el perjuicio para el cliente es evidente.
Marco normativo: LEC, LECrim y normas técnicas
No existe una ley específica que regule paso a paso la custodia de evidencias informáticas. No obstante, varias normas marcan el camino. La Ley de Enjuiciamiento Criminal regula el informe pericial en sus artículos 456 a 485 y contiene reglas sobre la recogida y conservación de efectos. Por otro lado, la Ley de Enjuiciamiento Civil trata el dictamen de peritos en los artículos 335 a 352. En el plano técnico, la referencia internacional es la norma ISO 27037, que describe cómo identificar, recoger, adquirir y preservar evidencias digitales. Asimismo, las normas UNE 71505 y UNE 71506 aportan criterios para la gestión de evidencias electrónicas y el análisis forense.
Fases de la cadena de custodia digital
Aunque cada caso tiene matices, el proceso sigue siempre una secuencia lógica. A continuación describimos cada etapa.
1. Identificación y aislamiento
Primero, el perito localiza los dispositivos y datos relevantes: un móvil, un portátil, una cuenta de correo o un servidor. Después, los aísla para evitar cambios. Por ejemplo, un teléfono se pone en modo avión para que no reciba mensajes nuevos ni órdenes de borrado remoto.
2. Adquisición y cálculo del hash
En esta fase se obtiene una copia forense bit a bit, siempre que el soporte lo permita. Acto seguido, el perito calcula el hash de la copia, es decir, una huella matemática única. Si alguien modifica un solo carácter, el hash cambia por completo. Por tanto, basta con repetir el cálculo para demostrar la integridad.
3. Preservación y almacenamiento
La copia original se guarda precintada o cifrada, con acceso restringido. Además, cada entrega o consulta queda anotada en un registro con fecha, hora, persona y motivo. De este modo, la trazabilidad es completa.
4. Análisis y presentación
El análisis se realiza siempre sobre copias de trabajo, nunca sobre el original. Finalmente, el perito redacta un informe que describe cada paso y lo ratifica ante el juzgado cuando se le requiere.

Errores que rompen la cadena de custodia digital
- Encender o manipular el dispositivo antes de la adquisición, porque se alteran fechas y registros.
- Copiar archivos arrastrándolos a un pendrive, ya que ese método no conserva metadatos ni permite verificar la integridad.
- Omitir el cálculo del hash o calcularlo días después de la copia.
- Entregar el soporte al cliente o a un tercero sin documentar la entrega.
- Analizar directamente el original en lugar de una copia de trabajo.
Checklist práctica para abogados
Antes de aportar una evidencia electrónica, conviene hacerse estas preguntas. ¿Quién tuvo acceso al dispositivo desde que surgió el conflicto? ¿Existe una copia forense con su hash documentado? ¿Hay un acta firmada de cada entrega? ¿El informe describe herramientas, versiones y procedimientos? Si alguna respuesta es negativa, todavía hay margen para reforzar la prueba. Por ello recomendamos consultar al perito en cuanto el cliente llega al despacho. Si trabaja con mensajería, le será útil nuestra guía sobre el WhatsApp como prueba en un juicio.
Preguntas frecuentes
¿Puede un notario sustituir la cadena de custodia digital?
Un acta notarial acredita lo que el notario ve en una pantalla en un momento concreto. Sin embargo, no analiza metadatos ni descarta manipulaciones previas. Por eso, en asuntos relevantes, lo más sólido es combinar el acta con una pericial informática.
¿Qué ocurre si la cadena de custodia digital se rompe?
No siempre se pierde la prueba. A veces, el perito puede reconstruir la trazabilidad o aportar otros elementos que confirmen la autenticidad. Aun así, el resultado es más incierto, de modo que la prevención resulta siempre preferible.
¿Cuánto tiempo se conservan las copias?
Lo habitual es conservarlas durante todo el procedimiento, incluidos los recursos. Además, el cliente puede pedir su conservación posterior si prevé nuevas acciones.
Cómo aplicamos la cadena de custodia digital en cada encargo
En PeritoSevilla aplicamos una cadena de custodia digital documentada en cada encargo, conforme a ISO 27037 y UNE 71506. Nuestro equipo, dirigido por Ángel González Pérez, auditor líder ISO 27001, suma más de 1.500 peritaciones. Nos desplazamos por toda la provincia, desde Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra hasta Osuna, Lebrija o Lora del Río. Puede conocer el servicio completo en nuestra página de perito informático en Sevilla. Si tiene un asunto entre manos, llámenos al 900 649 252 o escríbanos a través de contacto. Le responderemos con un presupuesto cerrado sin compromiso.
Casos prácticos relacionados: correo electrónico manipulado en un pleito mercantil y peritaje de videovigilancia en una bodega de Marchena.
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