Este es un caso ilustrativo basado en situaciones habituales, con datos ficticios y anonimizados. Muestra cómo se analiza la coordinación de actividades empresariales tras un accidente en una obra con varias subcontratas y quién responde de cada fallo.
Contexto: un accidente en una obra de Dos Hermanas
Una promotora de Dos Hermanas levantaba una nave logística con un contratista principal y cuatro subcontratas. Durante el montaje de una estructura metálica, una carretilla elevadora golpeó a un soldador de otra empresa. El trabajador sufrió una fractura de pelvis y una larga baja.
El abogado de la promotora nos pidió un informe. La Inspección de Trabajo investigaba a todas las empresas presentes, y cada una señalaba a las demás. Por ello, la coordinación de actividades se convirtió en el centro del conflicto.
El problema: una coordinación de actividades sin responsable claro
Cuando varias empresas comparten un centro de trabajo, la ley exige cooperar, informarse de los riesgos y designar medios de coordinación. Sin embargo, en esta obra los papeles se solapaban. El coordinador de seguridad visitaba la obra una vez por semana, y el recurso preventivo del contratista atendía otras tareas.
Además, la carretilla pertenecía a una subcontrata, el soldador trabajaba para otra y el paso de vehículos lo organizaba una tercera. Cada empresa pensaba que la seguridad era asunto ajeno. Cuando la responsabilidad se diluye así, el accidente resulta casi previsible.
Metodología para revisar la coordinación de actividades
Nuestro equipo de peritos especialistas siguió un método ordenado:
- Reunimos las actas de las reuniones de coordinación y el libro de incidencias.
- Comprobamos los contratos entre promotora, contratista y subcontratas.
- Revisamos el plan de seguridad y los procedimientos de circulación de maquinaria.
- Localizamos en el plano el lugar exacto del golpe y las rutas de la carretilla.
- Entrevistamos por separado al conductor, al soldador y al encargado.
También consultamos la documentación de la subcontratación y la formación del conductor. Así comprobamos quién sabía qué, y cuándo.
Hallazgos: un fallo organizativo, no individual
La obra disponía de plan de seguridad, pero no delimitaba una zona de tránsito de carretillas. El paso de maquinaria cruzaba el área de soldadura sin señalización ni barreras. Además, las actas de coordinación revelaban que el riesgo de atropello se citó dos veces y no se resolvió.
Por otro lado, el conductor tenía formación general, aunque no consta que hubiera recibido información del trabajo simultáneo de soldadura. El soldador, en cambio, conocía el riesgo de proyecciones, pero nadie le informó de la circulación de vehículos. Por tanto, la información entre empresas falló en ambos sentidos.
El informe también detectó que el recurso preventivo no permanecía en la zona durante la operación de riesgo. Esa ausencia agravó la falta de control. En consecuencia, el fallo principal fue organizativo y no atribuible a un solo trabajador.

Qué exige la coordinación de actividades empresariales
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece deberes de cooperación cuando coinciden varias empresas en un mismo centro. El empresario titular informa de los riesgos, y los demás empresarios los comunican a sus trabajadores. Además, deben acordar medios de coordinación adecuados.
En obras de construcción se añaden figuras específicas, como el coordinador de seguridad y salud y el recurso preventivo. Cada una tiene funciones propias. El perito distingue esas funciones para atribuir cada incumplimiento a quien correspondía.
Resultado procesal
Nuestro informe se incorporó a los procedimientos abiertos. El juzgado tuvo en cuenta que la falta de una zona de tránsito segura no dependía de un solo empresario. Valoró la documentación de las reuniones y la ausencia de medidas tras los avisos previos.
La resolución repartió las responsabilidades entre el contratista y alguna subcontrata, y descartó cualquier culpa relevante en el trabajador. Como siempre, cada procedimiento se decide por sus pruebas y este resumen no promete resultados idénticos.
Lecciones para abogados
- Reúna todas las actas y correos de coordinación, porque acreditan qué se sabía y cuándo.
- Identifique al empresario titular del centro y al resto de empresas concurrentes.
- Compruebe si los avisos sobre un riesgo se resolvieron o quedaron sin respuesta.
- Pida un plano con las rutas de maquinaria y las zonas de trabajo.
Además, la prueba documental pesa mucho en estos casos. Una reunión de coordinación sin acta apenas sirve ante el juez. Por ello, recomendamos a las empresas que conserven convocatorias, registros de asistencia y correos donde consten los avisos de riesgo. Esa documentación permite reconstruir con exactitud quién conocía cada peligro y qué hizo al respecto.
También conviene valorar la vía de repetición entre empresas. Cuando una sentencia condena a varias, el reparto interno depende de la prueba de cada fallo. Un informe pericial preciso ayuda a decidir cuánto corresponde a cada una y evita discusiones posteriores muy costosas.
Puede ampliar información sobre cómo elegir al técnico en nuestra guía cómo elegir un perito en Sevilla. También le recomendamos el caso del andamio defectuoso en Bormujos.
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