Este es un caso ilustrativo basado en situaciones habituales, con datos ficticios y anonimizados. En él analizamos una firma digitalizada en tableta que un cliente negaba haber realizado en una sucursal bancaria. Además, explica por qué este tipo de firma exige combinar la pericia caligráfica con la informática forense.
Contexto y cliente
Nuestro cliente era un jubilado de Utrera, con un patrimonio relevante y varias cuentas en la misma entidad. Al revisar sus extractos, su hija detectó el cargo periódico de un seguro de ahorro que él no recordaba haber contratado. La entidad le mostró el contrato, firmado en una tableta durante una supuesta visita a la oficina.
El cliente afirmaba que ese día no acudió a la sucursal. Por ello, la familia consultó a un despacho de abogados de Sevilla, que nos pidió un estudio pericial. Antes de reclamar, el letrado quería saber si la firma pertenecía realmente a su cliente.
Qué tiene de especial una firma digitalizada
Una firma en papel deja un trazo físico que se examina con lupa y luz. En cambio, una firma digitalizada se captura con un lápiz sobre una pantalla. El sistema registra no solo la imagen, sino también datos biométricos: coordenadas, presión, velocidad y tiempo de cada punto. Por tanto, esos datos permiten un análisis mucho más rico que la simple imagen incrustada en el PDF.
Sin embargo, muchas veces las entidades solo entregan la imagen de la firma. Con esa imagen el perito puede opinar, pero con limitaciones. De hecho, el primer reto del caso consistía en obtener los datos biométricos completos.
El encargo
El despacho nos encargó un dictamen sobre la autoría de la firma y sobre la integridad del documento firmado. Para ello, coordinamos a nuestro perito calígrafo con el equipo de informática forense de GlobátiKa. De este modo, cada especialista trabajó dentro de su ámbito y el cliente recibió un único informe final.
Metodología para peritar una firma digitalizada
Obtención de los datos
En primer lugar, el letrado solicitó a la entidad, primero por vía extrajudicial y luego procesal, el fichero original con los datos biométricos. Además, pidió la documentación técnica del sistema de firma y las evidencias del proceso de contratación.
Integridad del fichero
A continuación, nuestro perito informático comprobó la integridad del documento electrónico, su vinculación con los datos de la firma y los registros de fecha y hora. Este análisis se apoyó en las normas ISO 27037 e ISO 27042.
Cotejo caligráfico
Después, el perito calígrafo comparó la firma dubitada con firmas digitalizadas indubitadas del cliente, capturadas en otras operaciones reconocidas. También utilizamos firmas manuscritas en papel del mismo periodo para conocer su gesto habitual.
Análisis dinámico
Finalmente, estudiamos la velocidad, las pausas y el orden de los trazos. Estos parámetros resultan muy difíciles de imitar, porque el falsificador puede copiar la forma, pero rara vez reproduce el ritmo.

Hallazgos sobre la firma digitalizada
La imagen de la firma se parecía bastante a la auténtica. No obstante, los datos dinámicos contaban otra historia. La firma dubitada tardó casi el triple que las firmas indubitadas y mostraba varias pausas en mitad de los trazos. Además, el orden de ejecución de la rúbrica resultaba inverso al habitual del cliente.
Por otro lado, la presión se mantenía casi constante, mientras que el cliente firma con picos marcados al inicio y al final. En conjunto, el patrón respondía a una imitación lenta y cuidadosa. Por su parte, el análisis informático confirmó que nadie alteró el fichero tras la firma, de modo que el trazo examinado correspondía al que se capturó ese día.
Así pues, el informe concluyó que la firma digitalizada, con alta probabilidad, no procedía del cliente.
Resultado procesal
Con el dictamen, el despacho presentó una reclamación ante el servicio de atención al cliente de la entidad. Como no obtuvo respuesta satisfactoria, valoró también el servicio de reclamaciones del Banco de España y, finalmente, interpuso una demanda de nulidad del contrato. La entidad aportó un informe del proveedor del sistema de firma, centrado en la seguridad técnica de la plataforma. Sin embargo, ese informe no analizaba la autoría del trazo.
En la vista, ambos peritos de nuestro equipo ratificaron sus conclusiones. El tribunal valoró la pericial conjunta y otras pruebas, como la ausencia de registros de visita del cliente en la oficina ese día. Finalmente, declaró la nulidad del contrato y la devolución de las primas. Como en todo procedimiento, el resultado dependió del conjunto de la prueba.
Lecciones para abogados ante una firma digitalizada
- Exija siempre los datos biométricos, no solo la imagen de la firma.
- Pida la documentación técnica del sistema y los registros de la operación.
- Combine la pericial caligráfica con la informática para cubrir autoría e integridad.
- Busque firmas digitalizadas indubitadas del mismo cliente en otras operaciones.
- Recuerde que un informe sobre la seguridad de la plataforma no resuelve quién firmó.
Si duda sobre qué tipo de experto conviene en cada fase, lea nuestra guía sobre perito judicial o perito de parte. Para la parte técnica, puede conocer nuestro servicio de perito informático en Sevilla. También le recomendamos el caso de la firma de una persona mayor en una donación, donde la edad de la firmante resultó determinante.
¿Le discuten una firma digitalizada?
Si usted o su cliente niegan una firma digitalizada, nuestro perito calígrafo en Sevilla puede valorar el caso junto con nuestro equipo informático. Llámenos al 900 649 252 o escríbanos desde la página de contacto. Le daremos un presupuesto cerrado sin compromiso.
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