Este es un caso ilustrativo basado en situaciones habituales en nuestro despacho, con datos ficticios y anonimizados. Describe cómo abordamos un pagaré falsificado presentado en un juicio cambiario contra una empresa de Dos Hermanas. Además, resume las lecciones prácticas que conviene conocer si usted es abogado o administrador de una sociedad.
Contexto y cliente
Nuestro cliente era una empresa familiar de distribución de material eléctrico con sede en Dos Hermanas. Su administrador llevaba más de veinte años al frente de la sociedad y firmaba personalmente todos los efectos de pago. Un día, la empresa recibió un requerimiento de pago derivado de un juicio cambiario. El título era un pagaré por un importe elevado, emitido supuestamente a favor de un antiguo proveedor.
El administrador no recordaba esa operación. Tampoco figuraba en la contabilidad ni en el registro interno de efectos emitidos. Por ello, el despacho de abogados de Sevilla que asesoraba a la empresa nos contactó con urgencia, ya que el plazo para formular oposición era muy breve.
El problema: un pagaré falsificado con apariencia de auténtico
A simple vista, la firma del pagaré se parecía mucho a la del administrador. De hecho, reproducía la forma general, la rúbrica final y la inclinación. Sin embargo, el cliente aseguraba que nunca había firmado ese documento. Además, el talonario correspondiente había desaparecido meses antes durante una mudanza de oficinas.
El reto consistía en demostrar técnicamente que se trataba de un pagaré falsificado. Una simple negación del firmante no bastaba, porque el tenedor del título contaba con la fuerza propia de los efectos cambiarios. En consecuencia, la oposición necesitaba una prueba pericial sólida desde el primer escrito.
El encargo
El letrado nos pidió dos cosas. En primer lugar, un estudio preliminar rápido para decidir si la oposición por falsedad de la firma tenía fundamento. En segundo lugar, un dictamen completo conforme a la norma UNE 197001, apto para acompañar el escrito de oposición y para su posterior ratificación.
Como el original estaba depositado en el juzgado, trabajamos inicialmente con una copia de alta resolución. Después, solicitamos por medio del letrado el examen del original en la sede judicial, porque las conclusiones definitivas exigían ver el documento físico.
Metodología: cuatro fases para estudiar un pagaré falsificado
Seguimos un protocolo en cuatro fases, que describimos a continuación.
1. Recopilación de firmas indubitadas
Reunimos más de treinta firmas indubitadas del administrador. Procedían de escrituras notariales, contratos bancarios, cheques antiguos y documentos societarios del mismo periodo. Así, pudimos conocer su variabilidad natural y su evolución reciente.
2. Examen físico del original
En la sede judicial examinamos el pagaré con lupa de aumento, luz rasante y luz ultravioleta. Además, tomamos fotografías macro de cada trazo para su estudio posterior en laboratorio.
3. Estudio grafonómico comparativo
A continuación, comparamos presión, velocidad, proporciones, enlaces, ataques y remates. También analizamos la dirección de los giros y la construcción de la rúbrica.
4. Valoración y conclusiones
Finalmente, ponderamos cada divergencia frente a la variabilidad propia del firmante, porque una diferencia aislada no demuestra una falsificación.

Hallazgos: los indicios de imitación en el pagaré falsificado
El estudio reveló varios indicios coherentes entre sí. En primer lugar, el trazo de la firma dubitada era lento y presentaba un temblor fino que no aparecía en ninguna firma auténtica. En segundo lugar, detectamos levantamientos del bolígrafo en puntos donde el administrador enlaza siempre las letras. Por otro lado, la rúbrica mostraba pequeños retoques, típicos de quien corrige una imitación sobre la marcha.
Además, la presión resultaba uniforme a lo largo de toda la firma. En cambio, el administrador firma con fuertes variaciones de presión y un remate muy rápido. Tampoco coincidían las proporciones internas entre la inicial y el resto de la firma. En conjunto, estos rasgos apuntaban a una imitación servil, es decir, una copia lenta realizada a partir de un modelo auténtico.
Por todo ello, el informe concluyó con un grado de probabilidad muy alto que el pagaré falsificado no procedía del puño del administrador.
Resultado procesal
El despacho formuló oposición al juicio cambiario alegando la falsedad de la firma y aportó nuestro dictamen. La parte contraria presentó a su vez un informe breve que se apoyaba solo en el parecido general. Durante la vista, nuestro perito ratificó el informe y explicó con ampliaciones cada uno de los indicios.
El tribunal valoró el dictamen junto con el resto de la prueba, como la ausencia de la operación en la contabilidad y la desaparición del talonario. Finalmente, estimó la oposición de la empresa. Como es lógico, cada procedimiento tiene sus particularidades y el resultado depende siempre de la valoración judicial.
Lecciones para abogados ante un pagaré falsificado
- Pida el examen del original cuanto antes, porque la copia limita las conclusiones.
- Reúna firmas indubitadas del mismo periodo y de documentos variados.
- Recuerde que la oposición exige fundamentar la falsedad desde el primer escrito.
- Controle los talonarios y registre cada efecto emitido, ya que su pérdida facilita el fraude.
- Revise el informe contrario con su perito antes de la vista.
Si le interesa profundizar, consulte nuestra guía sobre cómo demostrar una firma falsificada en un contrato. También puede revisar el caso de un contrato manipulado con una cláusula añadida, donde el problema no estaba en la firma sino en el texto. Por último, el marco procesal del dictamen se encuentra en la Ley de Enjuiciamiento Civil.
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